El síndrome de congestión pélvica es una afección crónica que afecta a las mujeres y está causada por venas varicosas  en la parte inferior del abdomen o la pelvis. La causa de esta afección es el resultado de que las válvulas en las venas que ayudan a devolver la sangre al corazón se debilitan y no cierran correctamente. Como resultado, la sangre comienza a fluir hacia atrás y se acumula en la vena, creando presión y venas abultadas que causan dolor en el útero, los ovarios y la vulva.

Esta afección generalmente afecta a mujeres de entre 20 y 50 años que han tenido embarazos anteriores y afecta aproximadamente al 15% de las mujeres. No todas las personas con congestión pélvica experimentarán síntomas, pero si los síntomas están presentes, se pueden tratar con procedimientos mínimamente invasivos.

Pruebas y procedimientos de diagnóstico para el síndrome de congestión pélvica

El primer paso para tratar el síndrome de congestión pélvica es realizar pruebas de diagnóstico. Una vez que su ginecólogo le haya realizado un examen pélvico completo y haya descartado cualquier anomalía o inflamación, lo derivará para una prueba de diagnóstico mínimamente invasiva específica para confirmar que realmente tiene venas varicosas en la región pélvica, lo que le causa dolor crónico asociado con síndrome de congestión pélvica. La prueba se llama venografía pélvica.

Venografía pélvica

Una venografía es un procedimiento que se realiza inyectando un agente de contraste (un tipo de tinte) en las venas de los órganos pélvicos. Esto los hace visibles durante una radiografía, de modo que su médico pueda ver si hay una vena varicosa. Su médico también lo examinará en una pendiente, porque las venas disminuyen de tamaño cuando está acostado.

Una vez que las pruebas de diagnóstico han confirmado que tiene síndrome de congestión pélvica, se le ofrecerá un tratamiento mínimamente invasivo llamado embolización de venas ováricas.

Embolización

La embolización de las venas ováricas la realiza un radiólogo intervencionista y se realiza como un procedimiento ambulatorio, lo que significa que, en circunstancias normales, no se necesita hospitalización ni pasar la noche. El procedimiento real se realiza insertando un catéter delgado en la vena femoral en su ingle. El catéter se guía a la vena afectada con la ayuda de fluoroscopia, un tipo de tecnología de rayos X que permite al médico visualizar las venas. Se insertan pequeñas espirales con un agente esclerosante (también utilizado para las venas varicosas) a través del catéter para cerrar las venas afectadas. En la mayoría de los casos, puede volver a sus actividades normales de inmediato.

¿Quién es candidato para el tratamiento del síndrome de congestión pélvica?

Si experimenta un dolor crónico, sordo y molesto en la parte inferior del abdomen y la espalda, es posible que tenga el síndrome de congestión pélvica y sea un candidato para el tratamiento. Es más probable que sea candidata si el dolor aumenta después de las relaciones sexuales, durante sus períodos menstruales, al estar de pie, cuando está muy cansada o durante el embarazo. También es más probable que tenga síndrome de congestión pélvica si:

  • Ha estado embarazada dos o más veces
  • Plenitud de las venas de la pierna
  • Ovarios poliquísticos
  • Disfunción hormonal

Hable con su médico para confirmar que su dolor pélvico es el resultado del síndrome de congestión pélvica. También debe analizar todas sus opciones de tratamiento, incluida la opción mínimamente invasiva, la embolización de las venas ováricas.

Síndrome de congestión pélvica en el embarazo

Los síntomas del PCS a menudo empeoran en las últimas etapas del embarazo a medida que el bebé crece y pesa más. Se ejerce presión adicional sobre las venas varicosas de la pelvis, lo que a menudo conduce a una intensificación del dolor causado por la afección.

Beneficios y riesgos

Tratar su síndrome de congestión pélvica con este procedimiento mínimamente invasivo tiene muchos beneficios. Además de aliviar los síntomas y el dolor asociados con su afección, este procedimiento es extremadamente seguro, no requiere anestesia general ni hospitalización.

De igual manera, puede volver a sus actividades diarias poco después de su procedimiento. Durante cualquier procedimiento donde se penetra la piel, existe un ligero riesgo de infección, asegúrese de hablar con su médico para conocer todos los beneficios y riesgos.

El SCP no es una afección que afecte su esperanza de vida, pero tiene el potencial de afectar su calidad de vida. Los síntomas como el dolor crónico, el dolor durante las relaciones sexuales y la dismenorrea pueden provocar una disminución de la actividad física, pérdida de la función y depresión.

Un diagnóstico no significa necesariamente que se verá afectado hasta ese punto; el SCP varía mucho en términos de gravedad. Tenga en cuenta que existen tratamientos disponibles para minimizar sus síntomas y ayudarlo a sobrellevar esta afección. Habla con tu médico sobre tus opciones.

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